Cuando se alienta y favorecen las condiciones para que los
niños jueguen y exploren, ellos aprenden y avanzan en su desarrollo social,
emocional, físico e intelectual.
El juego cumple un rol fundamental en el aprendizaje en este
sentido, ya que es la forma que tienen los niños de relacionarse con el mundo y
aprender.
¿Por qué es tan importante?
Durante los primeros años de vida, el cerebro alcanza su
máximo desarrollo a partir de la construcción de estructuras cognitivas y
afectivas que son fundamental para su crecimiento futuro.
Es decir, la maduración del cerebro y del sistema nervioso
de los niños dependerá del cariño, estímulo y cuidado que reciban de los
adultos.
Cuando esto no ocurre, el niño o niña corre el riesgo de
sufrir daños en las distintas funciones mentales del cerebro. Las cuales son
necesarias para asegurar el aprendizaje, adaptación del entorno y participación
en las relaciones interpersonales basadas en el respeto y en la producción de
cuidados.
En relación a lo anterior, la protección y el buen trato
deben ser un eje fundamental en los establecimientos de educación inicial: